Novedades > Purim hizo mucho ruido en Dorja


Por FEDECC

Por Cita Litvak

Sábado a la noche, la cuadra de Murillo al 600 de Buenos Aires, Argentina brillaba de color, de música y de luz. Ya eran muchos los que antes de la hora señalada para la cita, comenzaban a congregarse.

Como cada 14 de Adar, Purim es celebrado en nuestra comunidad con alegría, tal como se nos indica hacerlo. "Aumentar la alegría" es una de las mitzvot que se nos prescribe observar, y que se cumplió con creces esa noche en Dor Jadash.

En el hall del templo, todo estaba listo para comenzar. Allí estaba Geri con sus pinceles y colores, quien con maestría y dedicación, "transformaba" los rostros de los asistentes.
Grandes y chicos se saludaban felices por el encuentro. Algunos, ocultos bajo un disfraz o simplemente portando algún elemento gracioso y de color, disfrutaban de lo que sería la gran fiesta.

A la hora dispuesta, se daba comienzo al servicio. Desde la bimá, un indio y un pájaro (Marcelo y Álvaro), dirigían, conjuntamente con Damián desde el teclado, la tefilá de Arvit, a la que sucedería "el plato fuerte": La lectura de la Meguilá.

Meguilat Ester suscita el entusiasmo de chicos y grandes dado que todos participan atentos al escuchar su historia, que representa la salvación del pueblo judío de las manos de un malvado, gracias a la heroica e incondicional acción de una mujer que sintió y actuó simplemente pensando en su pueblo.

Este año contamos con la generosa participación de Barbi quien entonó en hebreo, con su inconfundible y hermosa voz el primer y el último capítulo de la meguilá. Los restantes, fueron leídos en castellano por niños, jóvenes y adultos de la comunidad.

Gritos, aplausos (dirigidos desde carteles que se mostraban desde la Bimá) y ruidos de cornetas y toda suerte de elementos para golpear, fueron usados para no dejar oír el nombre del malvado Amán durante la lectura de la meguilá.

Con el fin de la lectura comenzaba otro gran momento: El desfile de disfraces.

En medio de un clima de alegría y de música, hadas, princesas, muñecas, payasitas, vaqueras, entre las niñas, personajes del cine y la historieta entre los niños, y toda suerte de originales personajes entre jóvenes y adultos, desfilaban desde la entrada del templo hasta la bimá, para poder mostrar su creación y participar de la elección del mejor disfraz.

Una mesa de kidush con deliciosos oznei amán, (umentashn) cerraba la fiesta con la alegría de haber compartido un nuevo Purim en Comunidad.

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