Novedades > 100 años de vida en Hertzlia


Por FEDECC


¿Cómo explicar que una institución llega a los 100 de vida?. ¿Cómo se puede entender que miles de personas pasaron por un lugar y cada uno dejó su huella ?. ¿Cómo hacer para que todos y cada uno de los que sienten ese lugar como parte de su vida puedan volver?.

Todas estas son preguntas que se hace un jóven como yo, por estos días.
Pero también, como son preguntas retóricas encuentro las posibles respuestas.

A la primer pregunta, mi respuesta es que el judaísmo tiene 5773 años de existencia. O sea, que 100 años son una parte pequeña dentro de ese gran número. Pero la base del judaísmo está en el "Hemshej", la Continuidad. Tomando las palabras de un ex presidente de Hertzlia, Jaime Fridson, "pasando la antorcha de mano en mano". Por eso, aunque los nombres actuales son distintos a los del pasado, ese número 100, toma una magnitud que no pasa desapercibida.

Que hable de una antorcha por estos días no es mera coincidencia. Estamos transitando la semana de Januká, fiesta de las luminarias. Entonces allí respondo a la segunda pregunta. Cada vez que una persona pasa por un lugar, con más razón si hizo buenas acciones, queda una huella. Es cierto que no se puede percibir más su luz, su brillo, por estar ausente físicamente. Pero una pequeña chispa siempre queda. Por eso, mucha gente que pasó por Hertzlia sigue recordando a directivos, morim y morot, las aulas llenas de chicos estudiando judaísmo. También se recuerda a los Rabinos, Seminaristas, Jazanim, morot de Talmud Torá, tecladistas, que cumplían con la tarea de transmisión de los valores judaicos y acompañaban a las familias en momentos de alegría y tristeza. Su luz sigue brillando, como las velas de Januká, y su nombres siguen resonando, a pesar de sus ausencias.

La tercer pregunta no es difícil de contestar. Se sabe que una Comunidad está abierta para todos aquellos que lo requieran. Es cierto que muchos siguen penando por la falta del shule. Pero el Templo Hertzlia sigue abierto y eso no se puede desconocer. En algún momento escuché que alguien decía: " ¿Qué hay que festejar si el shule está cerrado? ". En el shule se enseñaba judaísmo y en el Templo también se enseña judaísmo. Eso es lo que hay festejar.

Por eso, todo aquel que fue parte de Hertzlia, puede venir cuando quiera. El Templo está abierto todo el año. No hace falta esperar para Iamim Noraim, ni algún evento en particular. Cualquier momento es propicio para que te acerques. Y espero que cuando vengas sientas ese ambiente de calidez que tratamos de brindar quienes en este momento tenemos la antorcha en nuestras manos.

Lejaim y Kadima Hertzlia.
Jag Haurim Sameaj, Director Comunitario/Seminarista Lic. Hernán Kleiner.