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Por FEDECC

Desde que empezó este nuevo conflicto armado en Medio Oriente, supe como Jazan de la Comunidad Israelita de Santa Fe que debería dirigir un mensaje al respecto a sus miembros. Todos tenemos de alguna u otra manera partes de nuestros corazones, nuestros sueños y nuestras vidas en general en Medinat Israel. Nuestros miedos y preocupaciones aumentan proporcionalmente al avance del conflicto, pues corre peligro la vida de nuestros seres queridos y la continuidad de la existencia del Estado de Israel.
¿Qué podemos hacer para calmar la angustia y la incertidumbre? La verdad que nada.
No somos capaces de evitar sentir lo que sentimos, somos sensibles y eso nos hace humanos. Pero si hay algo que podemos hacer. Podemos decidir qué hacer con aquello que sentimos. Podemos abrazar nuestros sentimientos y utilizarlos como energía impulsora para realizar una acción positiva poniendo nuestro granito de arena para ayudar a nuestra Tierra Santificada y a sus habitantes. Hay múltiples maneras de contribuir: Realizando colectas de dinero y materiales necesarios, informarnos, hacerles saber a nuestros hermanos en Israel y a toda la congregación de Israel en todos los países de su dispersión a través de foros virtuales y las rede sociales que nos solidarizamos y compartir así nuestras angustias al respecto, para que estas sean más fáciles de sobrellevar. Podemos convertirnos en agentes de cambio accediendo a los medios de comunicación, siendo portavoces esclarecedores y alzando nuestro pedido de paz y de respeto por la vida antes que nada. Para aquellos que somos creyentes podemos rezar con todas nuestras fuerzas plegarias al Creador, para que se cumpla la visión de Isaías (2:4): "Y convertirán sus espadas en arados, no alzará la espada nación contra otra, ni se ejercitarán nunca más para la guerra".
En una guerra no hay vencedores, todos perdemos algo o a alguien. Cada vida perdida es un mundo destruido. En una guerra hay solo dos bandos, uno de gente que sufre y muere y otro que se beneficia con ese sufrimiento y muerte.
Muchos seres a los que denomino “enemigos de la humanidad” han hecho de todo para destruirnos a nosotros y al mundo que nos rodea. La única razón por la cual aun no han tenido éxito es porque el Todo Poderoso no nos abandona y porque hay mucha gente que hace bien las cosas, muchas más de las que creemos. Debemos trocar nuestras angustias en anticuerpos contra los “enemigos de la humanidad”, tenemos que ser fuertes y darnos fuerza mutuamente. Tenemos que estar unidos y no solamente cuando sentimos el peligro, siempre unidos, un pueblo, un corazón.

Jazan Federico Surijon
Comunidad Israelita de Santa Fe